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Aquella noche amena y fresca del sábado, mientras el grupo compartía historias, risas y miradas, Alex alejaba su pensamiento preguntándose: ¿Cómo serán las conductas de cada una de estas personas en su intimidad?

Él estaba convencido de que cada quien debía llevar un monstruo en su bolsillo, el cual debía ser liberado en los momentos más personales. Esta idea surgía de la creencia de que todas las personas, naturalmente, tienen sus equilibrios y desequilibrios con los que deben lidiar cotidianamente.

«Me gusta siempre exigirle a mis ideas, ir más allá, alimentarlas, y crear pequeñas historias en mi imaginación», le comentó a Vanessa. Ella, extrañada, le mencionó algo sobre la aceptación de las cosas como son. Él prefirió callar y seguir adentrándose en sus pensamientos.

La capacidad imaginativa de Alex podía crear toda una narrativa en tan solo quince segundos. Cada instante que pasaba en la reunión, él dibujaba en su mente cómo cada una de las personas presentes en el grupo manifestaba su monstruo internamente. 

Minutos después, Vanessa regresó y le ofreció un trago diciéndole: «Despierta, llevas rato mirando ese florero sin decir nada». Él reaccionó inmediatamente, acomodó su postura en la silla y le dijo: «gracias».

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  1. Avatar
    Carlos Salazar Boychev

    Jejeje

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