Tiempo de lectura: 5 minutos

— ¡Tic, Tic, Tic! —sonaba el teclado a medida que Khari Lobbe terminaba de enviar su último chat expresando lo siguiente: ¡Últimamente te noto muy pensativo y callado!, espero que todo esté bien. Recuerda que eres el mejor y te amo, ¡nunca lo olvides!

— ¡Yo también!, y gracias por todo lo que haces—respondió Kay.

Mientras tanto, ella guardó su teléfono en el bolso y empujo suavemente la puerta de cristal de una cafetería llamada “Las secuelas”. El lugar estaba llenísimo, pero para su sorpresa, la persona con la que había quedado estaba esperando en una mesa alejada del ruido de la multitud.   

— ¡Hola mami!, disculpa el retraso pero me quede afuera conversando con Johann y se me pasó el tiempo—exclamó, a la vez que le saludaba con un fuerte abrazo acompañado de un beso en la mejillas.

— ¡Tranquila hija!, y ¿cómo está él?—preguntó la señora, mientras llamaba a uno de los camareros para que les tomara el pedido.

— Es difícil de explicar, porque hay días que todo es perfecto pero otras veces lo veo muy pensativo. No sé si es por el trabajo, su familia o por mí. Me gustaría poder meterme en su cabeza para entender lo que pasa—expresó a medida que se tocaba el cabello de manera nerviosa, una y otra vez.

 — ¿Entender?, ¡Uf!…. Mi niña no dejes que nada de eso te atormente. Ese hombre te ama más que a nada en el mundo y siempre te lo ha demostrado. Él es diferente a muchos de los que he conocido en el consultorio, porque ha podido superar muchos de los trastornos de su vida y niñez. El 90% de las personas con secuelas no son capaces de pasar página y las marcas físicas o mentales de su alma quedan plasmadas para siempre. Pero lo importante es que Kay encontró la mejor medicina para su enfermedad, el amor. La prueba de ello está en todo lo que han experimentado juntos, ¡es más!, ¿qué te parece si hacemos un ejercicio juntas?

— ¡Ejercicio!, por favor mamá, no me trates como si fuera uno de tus pacientes de la clínica—acentuó con palabras irónicas.  

— ¡Hija!, confía en mí. Dame tus manos y cierra los ojos. ¡Vamos, inténtalo!—la señora extendió sus brazos y le apretó las manos a Khari.

— ¡Esta bien!, pero mira que este no es un lugar apropiado para esto—exclamó de manera avergonzada y con voz nerviosa.

— ¡Tranquila!, da igual el lugar. Muchas veces somos receptivos a expresar nuestros sentimientos porque simplemente no queremos romper paradigmas y nos cuesta dejar salir el aroma de nuestro perfume. No importa el lugar o la vasija donde tienes guardada esa esencia, lo que realmente vale es poder disfrutar de su fragancia. ¡Ahora bien, mantén los ojos cerrados!, e imagínate que encuentras un álbum fotográfico. Solo estas tú y muchísimas fotos. ¡Antes de abrirlo!, tienes que tener claro que cada una de esas imágenes son recuerdos que disfrutaste con Johann. ¡Ábrelo!

— ¡No puedo!, tengo miedo—luego de un largo silencio Khari empezó a temblar y a llorar, porque las emociones habían controlado su cuerpo.

— ¡Mi niña, tienes que hacerlo!, esta es la única forma de entender y encontrar tus respuestas. ¿Acaso eso no eras lo que estabas buscando? —indicó con tono de voz autoritario para confrontar a su hija.

— ¡Vale, Vale!, lo voy abrir. Dame un momento, por favor—la hermosa mujer se limpió las lágrimas que salían de los ojos color verde con una servilleta y se recogió aquel largo cabello de color rubio. Luego, suspiro de manera profunda para poder tranquilizarse y volvió a sujetar las manos de mamá Lobbe.  

— ¿Qué ves?, dime—comentó mientras acariciaba suavemente las manos de su niña.

— ¡No veo nada!, está vacío. ¡Te dije que no puedo hacer esto! Además, no soy una de tus pacientes, soy tu hija y es diferente—murmuró.

— ¡Sabes algo!, yo también encontré la mejor medicina que curó mi vida, pero se fue de mi lado y lo perdí, porque los años pasaron y ahora solo quedan las fotografías. Pero lo más bonito de todo esto es que siempre lo siento conmigo, solamente tengo que cerrar mis ojos y buscar nuestro álbum. ¡Eso es más que suficiente para sentir nuevamente su presencia! —las lágrimas empezaron a cubrir las arrugas de la anciana y la voz se le quebró poco a poco.

— Disculpa mami, no era mi intención. ¿Qué te parece si me ayudas?, esta vez no habrá excusas—señaló Khari mientras miraba fijamente a los ojos de su madre.

— ¡Esta bien!, te voy a ayudar y lo vamos hacer juntas. Primero, respira hondo, inhala y exhala. Así podrás controlar tus emociones y tendrás más claridad para ver. ¡Ahora veamos las fotografías que hay dentro! —preciso con voz suave y motivadora.

— ¡Veo algo! —dijo después de pasar unos largos minutos en silencio.

— Muy bien, descríbeme lo que ves.

— Hay una foto que expresa mucha alegría. Es cierto, recuerdo ese día. Ninguno de los dos podía controlar la risa porque había un señor tocando un bajo y la forma de bailar era muy chistosa. ¡Ese día fue mágico! jajajaja—exclamó emocionada entre risas.

— ¡Perfecto!, continua.

— Encontré otra imagen, pero esta es diferente. Recuerdo que habíamos ido a comer hamburguesas y cuando entramos al local, todos se nos quedaban mirando de manera extraña. De repente las personas empezaron a usar sus móviles para tomarse foto con una pintura que estaba en la pared que tenía un mensaje que decía: “La vida es asombrosa cuando comes hamburguesas”, pero lo irónico de todo fue que la comida estaba malísima. Nunca más volvimos a ir a ese lugar, por cierto, a Kay le dio dolor estomacal—manifestó de manera pensativa.

Khari Lobbe empezó a describir cada una de las fotos que iba encontrando en el álbum y prácticamente no se daba abasto con la gran cantidad de recuerdos. Algunos estaban llenos de alegría, otros demostraban momentos difíciles de enfermedad o problemas que superaron juntos. Pero sin duda, los mejores eran aquellos que confirmaban claramente que el amor siempre fue la mejor medicina o camino para salir adelante en sus vidas.

— ¡Disculpen señoras!, pero ya es hora de cerrar la cafetería. Si les parece, voy con ustedes hasta la salida—dijo de manera amable y respetuosa uno de los camareros del lugar.

— ¡Dios santo!, pero qué rápido pasó el tiempo. Por supuesto cariño, pero primero necesito de tu ayuda para levantar este viejo cuerpo de la silla—expresó entre risas y de manera apenada mamá Lobbe.  

Apenas salieron las dos últimas clientas de “Las secuelas”, los camareros iniciaron con la limpieza rutinaria de cierre y así poder dejar todo listo para el turno de mañana del día siguiente.

— ¡Gracias por todo mamá! —sollozo Khari a la vez que le daba un fuerte abrazo y beso de despedida. En seguida su móvil empezó a timbrar y al fijarse, se pudo dar de cuenta que Kay le había enviado unos cuantos mensajes.

— De nada mi niña, para eso estamos. Por cierto, me gusta la foto que tienes en el fondo de pantalla del móvil. Sin duda alguna que la forma como te mira y sonríe ese hombre cuando está a tu lado, demuestra lo tanto que te ama. ¡Así que ya sabes!, no dejes cosas sin sentido e insignificantes distorsionen tus sentimientos—opinó al paso que se daba la vuelta y se alejaba caminando lentamente.

Imagen utilizada de analogicus en Pixabay.

Por si quieres leer más

Esta entrada tiene un comentario

  1. Avatar
    Carolina Londoño

    Emotivo y sincero escrito… ♥️ Sin duda alguna me ha encantado.

    Mil gracias por compartir🙌🏻

Deja una respuesta